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Sin pecado concebido por Joaquín Murdoch Ante la exigencia del nuevo Registro Público de Administradores de presentar un Certificado de Antecedentes Personales expedido por el Registro Nacional de Reincidencia nuestro nuevo colaborador de Pequeñas Noticias, Joaquín Murdoch, salió a averiguar dónde y cómo se hace el trámite. Cuando a la mañana temprano ví que llovía pensé que así era la historia de mi vida: "Justo el día que tengo que ir al centro llueve..." Sin embargo no me achiqué. Agarré mi documento de identidad, la cámara de fotos y un paraguas y salí a enfrentarme con mi destino. Luego de que el Jefe de Gobierno Porteño, Aníbal Ibarra, firme el decreto reglamentario de la Ley 941 que creó un Registro Público de Administradores en la Ciudad de Buenos Aires, si no pasa nada en el camino, aproximadamente unos 6 mil profesionales deberán, al inscribirse, presentar un "certificado expedido por el Registro Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal" según se desprende del inciso d), artículo 4º de la citada ley. El trámite se puede realizar en el Registro Nacional de Reincidencia que depende de la Dirección Nacional de Reincidencia y Estadística Criminal del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos que se encuentra en Tucumán 1353 y atiende de lunes a viernes de 7:30 a 16:00 hs. Cuando yo llegué, un viernes a las 11:30 de la mañana, no había mucha gente. Un grupo de personas hacía una cola para acceder a un mostrador que se encuentra a la izquierda de la puerta de entrada donde una empleada me preguntó con qué urgencia necesitaba el certificado y ante mi cara de desconcierto me explicó que existen tres modalidades diferentes: Si uno necesita el certificado en el día (unas 8 horas) debe abonar 50 pesos, si uno puede esperar 24 horas (o sea lo recibe el día siguiente por la tarde) deberá pagar 40 pesos y si uno tiene paciencia y se conforma en recibir el ansiado certificado a los 5 días sólo paga 25,70 pesos. Yo soy paciente y la empleada me dio el formulario que corresponde a los cinco días con un número abrochado (sí, de esos que sacamos para que nos atiendan en los comercios) y un taloncito con tres instrucciones muy simples: abone el trámite, complete el formulario y espere ser llamado por numerador. Justo al lado de la mesa de entradas hay una mini-sucursal del Banco Ciudad, con dos cajas donde rápidamente pude pagar mis 25 pesos con 70 centavos a cambio de los cuales recibí una constancia sellada que acreditó el pago. Luego de retirarme pasé a un espacio acondicionado como sala de espera con butacas, un cartel electrónico que colgaba del techo que señalaba el número que se llamaba y una repisa perimetral donde, de pie, se podía llenar el formulario. Los datos a llenar fueron muy sencillos: apellido(s) y nombre(s), sexo, nacionalidad, fecha de nacimiento, tipo y número de documento, nombres del padre y de la madre y el destino del trámite, o sea ante quién será presentado. Luego de terminar de llenar todos los casilleros me senté a esperar. Observé que la gente que era llamada por haber llegado su turno se dirigía a un sector de computadoras que estaban agrupadas de a tres, como islitas. Cuando me tocó a mí ví que en el cartel electrónico apareció también el número de computadora al que me tenía que dirigir. El operador que me tocó tomó el formulario y mi documento personal que le alcancé (este trámite es absolutamente personal) e ingresó en la computadora los datos que yo había escrito. Esto le tomó pocos minutos y cuando terminó sacó una copia de lo hecho por una impresora laser que cortó en dos mitades: la superior me la hizo firmar y la inferior me la dio a mí en calidad de recibo. A continuación me señaló una cola que había para... imprimir las huellas digitales!!! la última parte del procedimiento. Fue rápido. El funcionario que me tocó era un experto. Mientras bromeaba y contaba chistes entintaba los dedos rápida y eficientemente. En cuestión de segundos mis impresiones estaban en la hoja de papel y él, al mismo tiempo que me ponía una especie de gel limpiador en las manos, me señalaba un cajoncito con toallas de papel que podía tomar libremente para limpiarme. A pesar de todos mis malos pronósticos, el gel era excelente y mis manos quedaron perfectamente limpias aunque me dejaron la sensación de estar un poco pegajosas.
Como último dato es interesante saber que, si bien, para hacer el trámite el horario es de 7:30 a 16:00, para retirarlo el horario se extiende hasta las 19:30. Esto es muy lógico: cuando uno realiza el trámite tiene que pagar en una sucursal del Banco Ciudad que funciona dentro del mismo Registro y ésta se rige por el horario bancario, en cambio para retirar no hay restricciones. |
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