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Ascensores
Una
mañana negra
El
miércoles pasado el ascensor del edificio de la calle Azopardo 1565, en el
barrio de La Boca, mató a Lucas, un niño de 6 años, que junto a su abuelo se
preparaba para ir a la colonia de vacaciones.
El
ascensor arrancó con las puertas abiertas y aplastó el cuerpo del niño que se
encontraba mitad adentro y mitad afuera quedando atrapado entre la cabina y una
de las paredes del hueco.
Aunque
fue rescatado rápidamente por los bomberos, al llegar al Hospital Argerich ya
se encontraba sin vida.
La
torre de Azopardo y otras 4 más, fueron contruídas en el año 1991, hace solo
12 años, y entre los vecinos de estas torres se escuchaban comentarios como
estos: "Ninguna de las cinco torres tenía los ascensores
habilitados", "No tienen mantenimiento, arrancan aunque la puerta
esté abierta", "Nadie controla nada", "Yo me quedé
encerrada mil veces, una nunca sabe si va a salir con vida".
A
pesar de estos comentarios, se hizo presente en el lugar del accidente, personal
de la empresa de mantenimiento pero no emitió declaraciones, a la espera del
informe y las pericias de los bomberos.
Otros
hechos
Este
caso no es el único. Los vecinos también recuerdan a Lourdes Manzanares, de 5
años, cuando en 1997 cayó por el hueco del ascensor de un edificio recién
estrenado y a otra nena de 9 años, que también cayó por el hueco de la
conocida "Casa Amarilla", ambos casos en el barrio de La Boca.
El
mismo año, un hematólogo de 33 años murió al caer por el hueco de un
ascensor del Sanatorio del Valle, en la avenida Córdoba 3371 de Capital
Federal.
En
1998 un trabajador de 19 años falleció al quedar atrapado entre la cabina del
ascensor y la pared del edificio de Coronel Díaz 2277, mientras hacía trabajos
de mantenimiento en el mismo aparato.
Muchas
veces escuchamos las quejas de los copropietarios, administradores o
conservadores al hablar del costo mensual del mantenimiento de los ascensores o
de los controles que se deberían realizar y no se hacen.
"120
pesos es mucho, yo consigo a alguien que los hace por 80 pesos y nos
ahorraríamos 40 pesos por mes" o directamente "¿para qué hacer el
mantenimiento si nunca pasa nada?", "¿Cómo se va a caer el
ascensor?, ¡es casi imposible!". Pero, igual que el Titanic, al que
"ni la mano de Dios podía hundir", se hundió y esta vez, aunque
parecía imposible, el ascensor se cayó, o arrancó con las puertas abiertas, o
no frenó, o se abrieron las puertas en movimiento, o, o, o, o...
El
domingo 23 de febrero, en el edificio de Donato Alvarez al 900, no hubo que
lamentar víctimas pero el miércoles 26 del mismo mes, un niño de apenas 6
años murió en un accidente de ascensor en el mismo edificio en el que vivía.
¿Vale
la pena ahorrar en el mantenimiento de un ascensor a cambio de una vida? ¿Vale
la pena invertir 30 pesos en papelitos de colores para que el propietario sepa
cómo está el estado del ascensor? ¿Cuánto vale la vida de una persona?
¿Tiene precio?
Cuando
en un país... Perdón, cuando en mí país, Argentina, nos tenemos que
preguntar cuánto vale por mes la vida de una persona, es síntoma de que algo
no anda bien, de que algo no anda nada bien, de que algo o muchas cosas estamos
haciendo mal, muy mal.
Entre
tanta irracionalidad, entre tantas explicaciones a lo inexplicable, entre tantas
injusticias, uno termina irremediablemente "acostumbrándose" a lo
irracional, a lo inexplicable, a la injusticia y termina viendo como normal a
políticos mintiendo descaradamente, a familias enteras durmiendo en las
entradas de edificios o de locales vacíos, cantidades de chicos, de mujeres y
de hombres mendigando, comiendo de la basura y ahora, viendo como los ascensores
matan gente
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